Durante muchos años mi idea de la satisfacción me trajo culpabilidad. y la de la felicidad me trajo un sentimiento que aun no logro nombrar, es una mezcla de varios buenos y malos, y el experimentarlo provoca un dolorcillo en el estómago. A veces, en las tardes de cerveza hablo de ello, cuando el ratón se marea y suelta mi lengua. Siempre, desde que tengo memoria, cuando la felicidad me azotaba no venía sola, le acompañaba el miedo de perderla pero no era algo tenue, más bien era del mismo tamaño, que la aniquilaba y luego prevalecía. Y ese miedo se quedó alojado en la boca de mi estómago, con el paso de lso años se ha extendido por la tráquea, los pulmones, cada dos o un minuto se escucha por aquí, estoy tan habituada a esto que olvidé que no es normal. ¿Qué iba a decir?
Oh, Demonios. Explícame esto, ser Supremo:
¿qué hago en mi casa a las 22:26 horas en sábado?
¿Será que estoy cansada, que los medicamentos y las náuseas devoraron mi ánimo?
Hace días escribí esto, no por el mejor motivo, pero lo hice, ya tenía tiempo sin hacer algo:
Shameless
by: Alex
No tengo pena,
mi rostro sombrío ha emergido
de mis propios tugurios de miseria
me he visto en el cristalino lago de tus ojos
he contemplado ya la verdad
Mis cabellos no ocultarán más
mi frente clara
mis pensamienos pútridos no han de acomplejarme
mis labios no reprimirán más estas palabras
muerte, malicia, miseria
razgos felinos, amor indecente
sé que he pecado si eso existe
sé a dónde pertenezco
conozco mi estado mental,
he visto en mil mares de llanto
la inmensa tristeza que desbordas
en tus palabras indecentes...
en tus labios jamás olvidaré esas palabras
en tus ojos aquella tristeza por mi, mi estupidez,
mi miedo de perderte y ...
Comentarios