Después de muchos intentos... finalmente la chispa brotó... no puedo describir el sentimiento electrizante que recorre todo mi cuerpo, cara, cabello, huesos, cuando me tiene entre sus brazos. Al final mi corazón no estaba muerto, y ahora lo sé... la chispa la tengo yo.
I have felt guilty.
Durante muchos años mi idea de la satisfacción me trajo culpabilidad. y la de la felicidad me trajo un sentimiento que aun no logro nombrar, es una mezcla de varios buenos y malos, y el experimentarlo provoca un dolorcillo en el estómago. A veces, en las tardes de cerveza hablo de ello, cuando el ratón se marea y suelta mi lengua. Siempre, desde que tengo memoria, cuando la felicidad me azotaba no venía sola, le acompañaba el miedo de perderla pero no era algo tenue, más bien era del mismo tamaño, que la aniquilaba y luego prevalecía. Y ese miedo se quedó alojado en la boca de mi estómago, con el paso de lso años se ha extendido por la tráquea, los pulmones, cada dos o un minuto se escucha por aquí, estoy tan habituada a esto que olvidé que no es normal. ¿Qué iba a decir?
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